Putaverunt
La palabra transmitida por Xyry, dios de las estrellas a Shilayé. Esta cuenta la historia del origen del mundo, de los dioses, de la creación de la vida, hasta la muerte de los Dioses del Putaverunt en manos de los Dragones Nagereos.

Poemas de Shilayé

Prólogo

Antes de morir Xyry me llamó por mi nombre, Shilayé, yo un Hapabriluhn, Negro de la Luz, de las tribus nómades del Desierto del Destino. Me relató entonces el dios antiguo, el primero en formarse, hermano mayor de los dioses, el dios del tiempo y del espacio, la historia que había sucedido en el mundo y en el universo y me ordenó que la escribiera toda, desde la creación del Mahaná y del Almahé hasta la muerte de los dioses tutelares y que la diseminara por el mundo para que todos los Eleanos la conozcan y así los recuerden y no olviden de donde provienen. He escrito sus palabras en forma de poemas que Sariri me ayudó a relatar.

Creación

Aeternus sintió y pensó. Organizó la existencia y la no existencia.

Así creó Mahaná, un espacio pleno y universal, en donde todo se manifiesta, la cuna de la existencia, lo que recibe, en donde se concibe y en donde todo radica.

Luego creó el Almahé y así impulsó el estado energético, la acción, el movimiento, la fórmula, el impulso, el deseo, la luz, los ciclos, la fecundación.

Ambos estados eran necesarios, uno no podía estar sin el otro.

Almahé y Mahaná gobernaron el Saemper, el plano del universo, que acoge a todas las cosas que existen. Dentro de éste se generaron diversas fórmulas y se formaron estados al interior del Saemper

El Numquam, en donde nada existe y todo se olvida.

El Putaverunt, es donde la energía existe e interactúa.

El Prohilliskineghant, en donde radica aquello que se niega a ser y a existir, a morir y a ser olvidado. Es el lugar del miedo y de la negación.

El Praelodium, donde todo se prepara, se reposa, se observa, se descansa, se medita, se decide.  

El Iteradnunc, que es el camino para llegar a todos lados, la vía, la huella, lo incierto.

En el Putaverunt las energías de Almahé y de Mahaná se combinaron y generaron extensiones de la existencia. Una diversidad infinita de granos se esparcieron por el infinito y comenzaron a tener conciencia de unos y de otros. Brotaban como flores generando luz propia en la oscuridad. Este conversaba con aquel y aquel con el otro y formaron constelaciones. Y aquellas constelaciones formaron nuevas formas de existencias. Redes de energía combinadas en grupos fueron tomando personalidades y caracteres diferentes los unos de los otros. Y las constelaciones se solidificaron y sus energías se influenciaban mutuamente. Y dieron luz de diversos colores y de diversas formas. Así se habitaron y se formaron lo que llamamos dioses, en un número secreto descrito la genética de sus creaciones. Todos gobernados por el Saemper, hijos de Almahé y de Mahaná.

Dioses

Dioses, así fueron éstos llamados. Tantos son como granos de luz en el Putaverunt relumbran. Más solo de algunos de ellos conocemos.

Xyry, fue el primer hijo que se formo de Almahé y de Mahaná. Cuando apareció su conciencia el las redes de energía, comenzó a ver todo lo que sucedía a su alrededor. Inició a contarlo y a llevar un registro de todo aquello que iba sucediendo. Es gracias a él que podemos hoy saber los sucedido, porque escribió la historia y las estrellas en forma de un gran relato, para que luego pudiéramos ser testigos de los acontecimientos del universo plasmado en una red hexagonal que ha creado él mismo, en el tiempo y en el espacio. Xyry organizó la historia y es él quién registra todos los sucesos que acontecieron, acontecen y acontecerán. Xyry es considerado el amo y señor del tiempo y de las estrellas por se el primer hijo de Almahé y de Mahaná.

Tyr, el segundo hijo de Almahé y Mahaná. Abrió los ojos y vio a su alrededor las estrellas. El curioso, sintió, observó y estudió el patrón creado por su hermano mayor. Intervino la materia y generó nuevas constelaciones que producían distintos colores y formas. Hoy considerado como Dios de la magia y de la energía. 

Cuando Kavan vio la armonía que Tyr iba creando en la organización de las estrellas, las desordenó. Kavan sentía que en la espontaneidad de las formas reinaba la verdadera harmonía. Así todo el orden del universo se transformó en caos. Kavan se regocijaba al ver como éste se propagaba y deseaba verlo hasta las últimas consecuencias, vivir lo inesperado y la belleza de la espontaneidad. Señor del caos y del destino, amo de lo inesperado. 

Pero todo tiene su consecuencia y en el Putaverunt se generaron sectores llenos y se generaron vacíos y Ghelah sentenció a Kavan a desaparecer, y puso un rayo como una espada sobre su cabeza y lo desintegró, mas Kavan se esparció por el universo y ahora reside en todos lados. Ghelah quedó así bautizado como el dios sentenciador, el justiciero incorruptible y señor de la consecuencia, temido por ser a veces castigador, a veces iluminador. Nada es ajeno al ojo de Ghelah y a su rayoespada.

Así, el desorden provocado por Kavan, generó un desequilibrio en todo aquello organizado anteriormente y Yhelt, frenó parte del caos de Kavan y organizó las cosas para que existiera mayor armonía en el Putaverunt. Y puso donde faltaba y quitó donde sobraba y es quien hoy se preocupa de ello.

En uno de los vacíos generados por el caos de Kavan, se creó una forma misteriosa y oscura. La ignoraron, por largo tiempo fue algo desconocido, por lo tanto inexistente. Así se formó Eghdea cuya existencia no fue percibida sino hasta mucho después, es por ello que siguió vías distintas, y erró por los planos y siguió los caminos del Iteradnunc, que son las vías de comunicación entre la existencia y la no existencia, las vías del cambio, el camino entre el existir y el no existir. Eghdea y se convirtió en un impulsor de estas vías y se refugió en el Numquam, que es el lugar donde donde solo la nada recide. Eghdea es quien hace cambiar las cosas y en donde muchas de ellas terminas. Eghdea es considerada lo que llamamos la muerte.

Del mismo modo, en los lugares donde había mucha luz se generó una fuente de maravillosa luminosidad. Un vértice de confluencia energética que llamaron Elea. Elea vio el trabajo que Tyr había estado realizando y lo replicó. Organizó algunos elementos de polvos de estrellas antiguas y de estrellas nuevas, y generó una región del Putaverunt en donde reside una armonía particular y la llamó Prophavithae, por ser un lugar en donde existía la vida y en donde se propaga.

Otros dioses también tuvieron su lugar en la creación, algunos de ellos desaparecieron, otros continuaron existiendo en regiones mas lejanas del Putaverunt. 

Prolphavithae

La creación de Elea se materializó en la mínima forma tridimensional que podría existir en el entorno espacio-tiempo creado por Xyry, el tetraedro. Sin embargo Elea combinó diversos elementos ya existentes en el cosmos de los dioses (materia, caos, amor, energía, luz y oscuridad ) y la forma de cuatro lados transmutó y dobló su número para convertirse en una forma octagonal. Ésta fue llamada Nunc, que es el ahora, porque aquí residía la historia y la vida, el espacio y el tiempo. Otras estrellas también se crearon, 64 fueron aquellas mas las que mas atención recibieron, pero cuatro de ellas fueron las mas importantes. 

Elea llamó a Cyre, astro hijo de Xyry, al cual le fue otorgado el don de los sueños y de la imaginación, y le pidió que cuidara a Nunc y que lo protegiera mientras lentamente se formaba su delgada capa de materia. Cyre lo iluminó con su frágil y fría luz azulina y entregó a Nunc una capa de sueños y de pensamientos profundos. Así, Cyre le dio un núcleo para luego cubrirlo de polvo de estrellas. Cuando la superficie estuvo preparada, Cyre llevó a Nunc hasta el Astravitae, porque viviría bien en el reino de Nalstrum un sistema que lo acogería con calor.

Nalstrum que era una estrella muy brillante y de intensa energía, acogió a Nunc y le dio un lugar en su reino. Entonces Nunc giró en torno a él. Con el calor generado por el astro sol, se solidificaron las capas de sueños. El fuego apareció y el calor reinó. Entonces Yhelt lo proveyó de equilibrio y junto con Xyry generaron los ciclos. Entonces cuatro hijos de la materia surgieron sobre la superficie que se llamó Helementisvithae, Umma (agua), Thaya (aire), Yuné (tierra), Killium (fuego) quienes gobernaron sobre Nunc para forjar sus superficies. Los elementos se mezclaron y Con estas combinaciones surgieron Lighum (madera) y Mirllul (mineral). Así los seis elementos formarían un sistema interno propicio para una forma de existencia menor, pero no menos hermosa. 

Como Nunc tenía ocho lados, Elea dio a cada uno un padrino que se ocupara de regirlo y darle su energía.

Tacye donde domina la oscuridad y con ella reina Cyre.

Luyxieh donde domina la luz y con ella reina Nalstrum.

Leusee, dominando el agua, y en él reina Umma, el dios elemental del agua.

Anthus, dominando la tierra, y en él reina Yuné, dios elemental de la tierra.

Ereos, en donde domina el aire y con él reina Thaya, la diosa elemental del aire.

Berea, donde domina el fuego y con él reina Killium, dios elemental del fuego.

Saahol, donde domina la montaña y en ella el mineral y es donde Mirllul reina.

Ablascas, donde domina la madera y de ella los bosques, y es donde Lighum reina.

Tyr vio todo y organizó las estrellas en torno a las regiones del planeta que se iban formando, para así darles energías a través de una geometría que se repetiría en toda la creación, para así darle armonía, para así comunicar los puntos del planeta y generar una red que unificara las fuerzas elementales de la naturaleza.

Vida

Entonces Elea tomó una parte de Umma (agua), de Thaya (aire), de Yuné (tierra), de Killium (fuego), de Lighum (madera) y de Mirllul (mineral). Mezcló los elementos y formó una gram masa y con ella los dioses construyeron cuerpos, en ellos residieron mientras organizaban el planeta.

La masa restante la dividió en ocho partes y a las partes les dio forma ovalada y colocó cada una de ellas uno de los ocho lados del planeta. 

Ocho estrellas del Putaverunt llegaron a Nunc y entraron dentro de los óvalos. Y de cada uno nació un dragón y lo tomó y crió cada uno de los dioses tutelares de aquella región. Y los llamaron de distintas maneras: 

A Joyaghu lo crió Killium, dios elemental del fuego.

A Belmust lo crió Nalstrum, dios sol.

A Shilobah lo crió Cyre, dios luna.

A Goegonoé lo crió Yuné, dios elemental de la tierra.

A Hirshithereoh lo crió Thaya, la diosa elemental del aire.

A Rilteloh lo crió Lighum, dios del vegetal y los bosques y la madera.

A Gormelshiah lo crió Umma, el dios elemental del agua.

A Talahoreh lo crió Mirllul, dios del cristal y de la tierra mineral.

Entonces los dragones fueron criaturas creadas por los dioses y de ello Kavan estaba celoso, por lo que desde los abismos sentenció a estas creaciones a ser de naturaleza caótica y descontrolada. Y los dioses, para controlarlos tuvieron que montarlos, domarlos y domesticarlos. Sobre ellos recorrieron el planeta entero y expulsaron de sus fauces distintos elementos que ayudaron a la diseminación de los mismos sobre el mundo.

Elea hundió un dedo en los cielos y desde las alturas de las estrella dejó caer a Umma sobre una formación rocosa. Umma calló poco a poco, en pequeñas unidades llamadas gotas y perforó la montaña rocosa, desde allí, el agua se esparció por todo el mundo, hasta formar los ríos y los océanos. Así es como Umma alimentó a Yuné, la tierra y la preparó para ser fértil. A esta montaña la llamó Kayxohabril, la Montaña del Origen, y desde ella corre Ummhabril, El Agua del Origen. 

Cuando todo estuvo en equilibrio sobre Nunc, Elea mezcló nuevamente los elementos y creó una semilla, la plantó y surgió vida, un árbol, al cual llamó Altabrileh, o el Árbol de la Luz, entorno a él se propagaron semillas y se creó un bosque Almoltabrileh, el Bosque de la Luz. Animales y otras plantas le siguieron y habitaron el mundo.

Y los dragones se diseminaron y se fueron mezclando, y mezclaron sus elementos. Y el mundo fue poblado por los hijos de los dragones y por otros animales de gran y de pequeño tamaño. Y los dioses se regocijaban de su creación.

Otros dioses que miraban el trabajo se asombraron de la creación de Elea. Y recogieron semillas y las plantaron en otros lugares. En otros lugares del Putaverunt también crecieron otras formas de vida.

Eleanos

Entonces Elea creó una forma de vida capaz de adorar a los dioses y entregarles alabanzas y sacrificios y los llamó Eleanos. Estrellas desde el Putaverunt, llegaron en forma de luz y entraron en el mundo. Fueron aire, fueron Agua, fueron tierra, fueron fuego, fueron roca y fueron plantas. Así fueron todo, y mezcló los elementos. Elea entonces invitó a otros dioses a participar en su creación. 

A Mirodeh, diosa del amor, para que entre los Eleanos existiera armonía. 

A Mobusgur, dios de la sabiduría, para que los Eleanos pudiesen crear sus sociedades y una tecnología.

A Jayani, para no todo llegara a su tiempo y los Eleanos aprendieran a ser pacientes y a regocijarse de las sorpresas.

A Annankip, dios del estallido, para cuando las estructuras que se formaran corruptas pudieran ser corregidas y entregar nuevas oportunidades.

A Vyuhai dios animal, para que animales y Eleanos fueran libres de pensamiento y acción.

A Karahuu, dios del infamando y de la oscuridad, porque la luz continua quema y deshace, la oscuridad es necesaria para que las semillas germinen en tranquilidad.

A Sariri, dios viajero y apasionado, para que las semillas y los Eleanos se diseminen y pueblen el mundo y sean curiosos y aprendan de la historia.

Elfos

Bajo Altabrileh (Arbol de la Luz) mezcló Agua, Aire, Fuego, Tierra y Madera y creó a dos Eleanos para que poblaran el mundo los llamó Enelah y Alabril, y les dijo que poblaran Almoltabrileh (Bosque de la Luz), y formaran al pueblo Milvetrol y que cantaran alabanzas en su nombre y en nombre de todos los dioses creadores del mundo y a aquellos que habían contribuido en la construcción del mundo. Les dijo también que su luz estaría presente con ellos en la forma de Lisaniluneh, la Luz Púrpura. 

Entonces Enelah y Alabril procrearon y nombraron a su tribu Milvetrol. Y los Milvetrol construyeron un hermoso castillo entorno al Lisaniluneh y cantaron alabanzas a los dioses en el Bosque de la Luz.

Enanos

Entonces Elea fue al Saahol, región de Nunc donde domina la montaña y en ella el mineral y mezcló luego Agua, Aire, Fuego, Tierra y Metal y creó a los Enanos bajo el refugio de Hinuliburuth, la Montaña de Metal Sagrado. Y creó a Joyhin y Merluz, y les dijo que poblaran el mundo y crearan reinos del sagrado mineral, y lo dedicaran a su alabanza. Y Elea les dio fortaleza y el tamaño adecuado para que vivieran bajo la montaña y construyeran Hinulibur como su primera ciudad y lo convirtieran en su reino, pero que nunca olvidaran cantar su alabanza. El metal sagrado los acompañaría y estaría ella presente de aquella forma.

Joyhin y Merluz cantaron sus alabanzas a Elea y a Mirllul y a Yuné así como a otros dioses que habían ayudado a concebir el mundo como era en aquel momento.

Gnomos 

Elea mezcló Agua, Aire, Fuego, Tierra y Madera y creó a los gnomos bajo la ternura de la Tierra. Y Mobusgur les dio el don de la sabiduría.

Medianos

Elea luego mezcló Agua, Aire, Fuego, Tierra y se crearon los medianos sobre la faz del mundo. Y Sariri los bendijo con valentía y emprendimiento.

Negros y Blancos

Elea continuó mezclando elementos posicionándolos en distintos lugares del planeta. Fue entonces al Luyxieh, donde la luz reina, y sólo la intensa luz de Nalstrum reside. Y mezcló Agua, Aire, Fuego, Tierra y nuevamente Fuego bajo la luz de Nalstrum y el primer ser se cargó de luz y su piel se tornó negra como la montaña nocturna. Así se crearon los Hapabriluhn los Negros de la Luz.

Elea luego fue al Tacye, donde la oscuridad reina y sólo la pálida luz de Cyre existe. Y mezcló Agua, Aire, Fuego, Tierra y nuevamente Aire bajo la luz de Cyre y el primer ser tuvo poca luz y su piel se tornó pálida como un lago. Así se crearon los Yilazmiyl los Blancos de la Oscuridad.

Y los Negros de la Luz y los Blancos de la Oscuridad crearon sociedades y reinos por separados, en regiones separadas y por destinos separados. Pero cantaron alabanzas a Elea de igual manera. 

Balthruls

Viendo las creaciones de Elea, los dioses se regocijaban, pero aquellos otros, a los que Elea no invitó y que no habían participado activamente en la creación del mundo, estaban celosos. Y vieron como los dioses se hacían mas fuertes con las alabanzas de los Eleanosa y es por ellos que realizaron sus propias combinaciones de elementos para crear a sus propios adoradores que elevaran alabanzas hacia ellos, pero no tenían la misma facultad procreadora que Elea. Aunque si les cantaron alabanzas, resultaron seres oscuros, porque los crearon con el sentimiento de la envidia dentro de sus corazones. Otros nacieron ciegos, deformes y no pudieron cantar porque resultaron aberraciones que era mejor ocultar. 

A estos los llamaron los Balthrul, que significa Hijos de los Dioses Envidiosos (o de intenciones egoístas).

Durante muchos siglos solares el mundo fue evolucionando y los Eleanos y los Balthruls se propagaron y poblaron el mundo. 

Y los dioses escuchaban sus alabanzas y se regocijaban al escucharlas sobre sus dragones. Pronto cada dios del mundo montaba un dragón. Y los dragones eran abundantes.

Dioses Extranjeros

La noticia de la creación de Elea había viajado por todo el Putaverunt, incluso mas allá de él, hasta el Prohilliskineghant. Dioses extranjeros, llegaron a Nunc, a éstos les llamaban Synighithn. Al ver que los dioses se volvían mas fuertes con las alabanzas de los Eleanos y los Balthrul, los Synighithn quisieron hacer lo mismo. Mas Nalstrum no les había concebido el permiso para entrar a su reino y para generar vida en él, por lo que todos los intentos de mezclar los elementos para generar vida fueron en vano. Muchos de los engendros de los dioses extranjeros no prosperaron y se secaron, pero algunos pocos quedaron con vida, eran diminutos y los escondieron entre charcos de agua sucia, mas nunca crecieron, necesitaban el favor de Elea, y ella no se los dio.  

Entonces los dioses recién llegados comenzaron a convencer a los Eleanos y a los Balthrul para que los adoraran a cambio de secretos provenientes de lugares lejanos. Les enseñaron artes secretas y formas de construcciones inusuales.

Y algunos hijos de Elea siguieron a estos dioses. Una tribu Milvetrol llamada Silmithrul siguió a Equishihah y bajaron a las profundidades de la tierra. 

Lo mismo sucedió con Hinulibries, de Hinulibur, de quienes una tribu llamada Huiithur dejó de cantar alabanzas a Elea y siguió las codicias brillantes y fugaces que ofrecía Hundibloor

Lo mismo sucedió con otras tribus Balthrul.

Guerra de los Dioses

Los dioses extranjeros habían entregado parte de sus saberes a Eleanos y Balthruls, construyeron nueve pirámides en distintas regiones del planeta y las llamaron Sybirisailont, las Pirámides de Sybiresaibera y gobernaron desde estos lugares en nueve reinos. Shahan, Mishainak, Hirk, Toshasai, Lugus, Sybirisairan, Lomirisairan, Tenfork y Huptazan.

Y a través de ellos les entregaron conocimientos para adquirir poderes provenientes desde lugares lejanos. Esto puso a los dioses del Putaverunt en alerta y decidieron expulsar a los dioses extranjeros. Idum, dios de la gracia y del arte de la guerra, guió los dioses del Putaverunt fortaleciendo sus propias habilidades características en favor de la defensa del mundo. Y se formó una guerra entre los dioses. 

Eleanos y Balthrul sufrieron y se confundieron. Muchas tribus  murieron y desaparecieron. Los dioses montados en sus dragones mantenían feroces batallas en los cielos, en las tierras y en los mares. Así fueron destruyendo gran parte de los que habían creado y formado.

Pero Nalstrum condenó a los dioses extranjeros con su luz, es por ello que muchos de ellos luego se refugiaron en las profundidades, donde la luz no podría alcanzarlos. 

Cuando la guerra iba declinando a favor de los dioses Antiguos, Nagerea, diosa Synighithn proveniente de Hilganohazergir, incubó ocho huevos de diferentes dragones dentro de un lago cuyas aguas ella había encantado. Nagerea cuidó a los dragones y les ordenó que gobernaran sobre el mundo. Los dragones de Nagerea, o Dragones Nagereos, tenían poderes aumentados, lo que llamó la atención de los otros dragones

Finalmente, los Dioses Antiguos expulsaron a los dioses extranjeros del Astravitae al Prohilliskineghant (lugar donde van aquellos que no permiten que otros existan), y destruyeron los reinos corruptos y las pirámides Sybirisailont. Pero los Dioses Antiguos ya habían dejado en el mundo su semilla en formas de escrituras, enseñanzas y en otras construcciones que perduraría en los ciclos de los tiempos.

Los Eleanos ya estaban confundidos, muchos desaparecidos y sus tribus ya olvidadas. Los dioses intentaron recuperarlos, y lo lograron con muchos de ellos.

Despertar de los Dragones

Nagerea había sido entonces expulsada y los Dragones Nagereos habían por lo tanto perdido a su madre, lo que los hizo enfurecer y a levantar una rebelión contra los dioses antiguos.

Como los Dragones Nagereos eran mas poderosos, convencieron a los antiguos dragones de ser libres y de no continuar sirviendo a los dioses. Y los dragones se revelaron contra los dioses y lucharon fieramente hasta que todos los dioses fueron muertos.

Hubieron dos excepciones: Cyre, quién, para proteger a Shilobah, su dragón, del llamado de los Dragones Nagereos, lo había escondido en la oscuridad de Tacye. Y para que nadie lo viera debió apagar su luz, pero nunca más logró encenderla, es por ello que hoy depende de la luz de Nalstrum para poder brillar. La otra excepción fue Nalstrum, el dios sol, cuya forma material sobrepasa la fuerza de todos los dragones juntos.

Los pocos dragones que no habían acudido al canto de Dragones Nagereos perdieron la guerra y tuvieron que huir y refugiarse para no perder la vida como lo habían hecho los dioses.

Los antiguos dioses, muertos en su forma terrenal, ya no podrían mas residir en la la faz del planeta. Sin embargo su presencia siempre seguirá residiendo en las estrellas y en las constelaciones que ellas forman en el cielo infinito del Putaverunt.

Fin de los Poemas de Shilayé.