Historia de la expansión de las razas en el mundo, desde el Imperio de los Dragones, pasando por La Era de la Roja Oscuridad, hasta la expulsión del Sol Rojo.

Cánticos de Balhadur

Escrito por Saich Lon Bulfron 

Canto primero  

Imperio de los Dragones

Los dragones habían matado a todos los dioses que vivían sobre la faz del mundo, los Eleanos quedaron despojados de sus tutores y muchos de ellos habían creado sus propias imágenes del universo. 

Los Dragones Nagereos, se transformaron por lo tanto en los seres mas poderosos en la faz del planeta, y lo gobernaron durante miles de ciclos solares. Subyugaron entonces a los Eleanos, y los obligaron a adorarlos y a trabajar para entregarles riquezas, metales preciosos y piedras brillantes. Y aquellos que se oponían eran muertos, despojados de sus ciudades y castillos.

Los Dragones llegaron un día a Almoltabrileh el Bosque de la Luz, y llamaron a los Elfos y les obligaron entregar todas sus riquezas, incluido el castillo de Lisaniluneh, en donde guardaban la Luz Púrpura del Elea. Pero los Elfos se opusieron y los dragones quemaron todo el bosque de Almoltabrileh y los Elfos se vieron obligados a huir, puesto que los dragones eran demasiado fuertes para ellos.

Algunos fueron hacia el Leusee, donde domina el mar, y en él reina Umma, el dios elemental del agua, dirigiendo a Dixclahir, reina de los altivos elfos Zorgalig, hacia a Elemel, la isla en forma de estrella, en donde cuidan aún de Lisaniluneh, la primera semilla élfica, la Luz Púrpura.

Los más jóvenes de los elfos Zorgalig emprendieron un viaje para encontrar y cuidar la llamada Agua del Origen. Así llegaron hasta el Bosque de Zargan, en el Anthus, dominio de la tierra, y en donde reina Yuné, dios elemental de la tierra.

Al ver estas destrucciones, los Dragones Antiguos que seguían a los Nagereos, hijos de la Diosa Extranjera, se opusieron, pues presenciaban la destrucción de aquello que ellos mismos habían ayudado a construir hace millones de años. Entonces los Dragones Nagereos mataron a los Dragones Antiguos que se negaron a seguirlos. Mas algunos lograron huir.

Canto Segundo

Ada y Verlon

Entre tanto, en el lejano Tacye, donde desde la oscuridad sólo la luz de Cyre reina y en donde Nalstrum no llega, los Yilazmiyl, Blancos de la Oscuridad, formaron sus hogares, y reinaron en Naghashal, que significa Frío Suspiro. Pero otras tribus bagaron y fueron más allá, al Tayluymelehvi, donde la Luz se junta con la Oscuridad.

En el lejano Luyxieh, donde la luz de Nalstrum reina, y solo existe luz y jamás noche, los Hapabriluhn, Negros de la Luz, habitaron y formaron sus hogares y un gran reino, Thi Zulium, que significa Lluvia Dorada. Pero otras tribus viajaron buscando otros horizontes, y llegaron al Tayluymelehvi, donde la Luz se junta con la Oscuridad.

Es así como las dos tríbus nómades se conocieron alguna vez, se tenían recelo, recelo por miedo, nunca habían visto a otros Eleanos en su vida. Pero Ada, una Blanca de la Oscuridad y Verlon, un Negro de la luz se encontraron, se conocieron y se unieron. Y de Ada nació un primer ser de color cobrizo – canela, una mezcla de los colores de sus pieles.

Y Ada y Verlon formaron una tribu de sus hijos, y los hijos de sus hijos y los hijos de los hijos de sus hijos. Verlon traía consigo los Poemas de Shilayé y los relató a sus hijos enseñándoles la historia. Al ver esto desde las estrellas, Mobusgur los bendijo con sabiduría y coraje. Y caminaron por el Tayluymelehvi, donde la Luz se Junta con la Oscuridad. Pero su condición mixta ya no les permitía residir ni en la oscuridad extrema, ni en la luz eterna, es por ello que fueron más allá, en busca de territorios mas templados.

Una tribu caminó por el frío hielo de Tacye, allí donde domina la oscuridad y con ella reina Cyre. Pero sus antepasados Yilazmiyl no aceptaron su estado mixto, ya no eran Blancos puros, entonces los llamaron Kasiri, Oscuros Errantes, el color de su piel había perdido la pureza pálida de sus antepasados. Entonces continuaron andando hasta las región de los grandes bosques fríos de Ablascas, y aquel lugar lo hicieron su hogar y desde ahí se propagaron.

Otra tribu caminó por las áridas regiones del Luyxieh, allí donde domina el calor de Nalstrum, donde su luz es eterna y no existe la noche. Pero su condición Negra ya no era la misma, su piel mas pálida que la de sus antepasados Hapabriluhn ya no resistía la extremidad de aquellos climas. Entonces erraron por el Desierto del Destino, y se dividieron en dos tribus.

Unos encontraron el Leusee, el territorio dominado por el agua, y en donde reina Umma, el dios elemental del agua. A ellos los denominaron Kummanes, lo que significa Herrantes del Mar. Y los Kummanes habitaron las islas del Océano de Umma y lo hicieron su hogar.

Ahí fue donde se encontraron con los Elfos Zorgalig dirigiendo a su reina Dixclahir hacia a Elemel, la isla en forma de estrella, para proteger Lisaniluneh, la Luz Púrpura. Y los Elfos llamaron a los Kummanes  Taiseuls, que significa Ginetes de las Olas. Y éste fue el nombre que adoptaron luego.

Otra tribu errante del Desierto del Destino se dirigió hacia el Berea, donde domina el fuego y con él reina Killium, dios elemental del fuego. Y los denominaron Killimanes, que significa Errantes de las Tierras del Fuego. Luego de navegar por archipiélagos encontraron una cálida tierra fértil y de frescas selvas, a la que llamaron Killihatlan, que significa Tierras de las Selvas del Fuego. Mas, el gran Kurotzihur, un enorme Dragón Nagereo la habitaba y esclavizó a los Killimanes durante varios ciclos, hasta que Xoxacar, hijo de Hirshithereoh, dragón de Thaya, diosa elemental del aire, enfrentó a Kurotzihur en feroz combate y liberó al pueblo Killiman de su esclavitud. Así los Killimanes habitaron Killihatlan y lo convirtieron en su hogar.

Así los pueblos hijos de Ada y Verlon crearon asentamientos por el mundo. Mas su expansión condicionada por el poder de los Dragones, limitó la difusión de los Poemas de Shilayé y pronto comenzaron a olvidar sus palabras.

Canto Tercero

Rebelión de los Antiguos Dragones

Los Dragones Nagereos fueron entonces los únicos en gobernar el mundo sobre todos los Eleanos y todos los Balthrul. Y gobernaron miles de ciclos. Pero los Dragones Nagereos no eran hijos directos de los Dioses Antiguos, por lo que envejecían y morían, mas no así los dragones antiguos, que eran eternos.

Viendo el número de dragones gobernantes reducidos, los dragones antiguos que habían huido reaparecieron para derrocar a los Nagereos y restablecer la tranquilidad sobre el mundo. Y se formron grandes batallas, y los dragones lucharon ferozmente entre ellos, y muchos murieron, hasta que ya no fueron suficientes en número como para controlar el mundo. Entonces los Dragones Nagereos se refugiaron en las antiguas tierras de Lohumnur, en donde había alguna vez existido Almoltabrileh, el Bosque de la Luz, que ellos mismos habían destruido.

Allí intentaron destruir lo único que había sobrevivido en aquel lugar, el Altabrileh, el Árbol de la Luz. Pero la energía del lago que lo rodeaba impedía que se acercaran. Era una fuente de poder mágico muy poderoso, pero ellos estaban privados de su alcance. Entonces lo rodearon y custodiaron para que nadie mas lo obtuviera. Y desde ahí y desde sus alrededores los Dragones Nagereos gobernaron esta tierra.

Canto Cuarto

Era de la Expansión

Viendo la desaparición de los Dragones, las tribus hijas de Ada y Verlon se expandían. Y mientras más se expandían, mayormente se alejaban de las escrituras sagradas de Shilayé. Y las fueron olvidando, y olvidaron los nombres de los dioses mientras se expandían y expandían por el mundo.

Los hijos de Ada y Verlon formaron imperios por diversas regiones del mundo y pronto se fueron haciendo mas poderosos que otros, y comenzaron a luchar y a apoderarse de territorios, y se volvieron egoístas. 

Y encontraron otras escrituras antiguas, más antiguas que los Poemas de Shilayé, las escrituras de los Dioses Extranjeros. Y desde ellas adquirieron más poder y aprendieron la magia y la manipulación de la materia. Y desearon mas poder. Y aprendieron de aquellos relatos antiguos, sobre una fuente de energía más poderosa que el propio Nalstrum, un sol lejano, rojo y grandioso que les entregaría el poder de los dioses, que ya estaban muertos.

Las escrituras relataban sobre las nueve pirámides de poder de Sybirisailont que habían sido parte de los nueve grandes reinos en distintos puntos del planeta. Shahan, Mishainak, Hirk, Toshasai, Lugus, Sybirisairan, Lomirisairan, Tenfork y Huptazan. Y nueve grandes clérigos se empeñaron en buscarlas y reconstruirlas. Y con ellas formaron Myrgenistoa, la gran red de energía que invocaría al Sol Lejano. 

Canto Quinto

Sol Rojo

Los Clérigos Sybiritos, habiendo reconstruido las Sybirisailont, esperaron el tiempo de la conjunción de Ragna, desde la cual era visible el abismo de Sybiresaibera durante una noche del Sueño del Dragón, que era luna nueva. Invocaron los cánticos enseñados por los Dioses Extranjeros e invocaron el poder de Karhowesain, el lejano Sol Rojo. 

Karhowesain, rey de Sybiresaibera, escuchó a aceptó su demanda y les entregó a los Clérigos Sybiritos el poder que pedían. 

El poder de los Clérigos era infinito y obtuvieron la inmortalidad. Y reinaron sobre el planeta y lo gobernaron desde los nueve reinos. Mas Karhowesain no les había comunicado todos sus planes. El sol Rojo era ambicioso y deseaba gobernar el hermoso planeta Nunc. Con el llamado de los Sacerdotes, se abrió la vía para que El Sol Rojo pudiera viajar hasta el Astravitae.  

Su viaje duró varios ciclos, mientras tanto se expandían los imperios y los Clérigos Sybiritos expandieron sus dominios en el planeta. Pero Karhowesain se acercaba cada vez mas a través de los años. Los cielos se tornaron naranjas como un eterno ocaso, y los días se alargaban extrañamente. Terremotos sacudían la superficie y las construcciones y los castillo y los puentes iniciaron a derrumbarse. 

Y Karhowesain se hace visible en el cielo. La noche deja poco a poco de existir. Luego de 30 ciclos ya no existía la oscuridad, no existía el día. La diferencia de luz se hacía por la intensidad de los colores, rojos, anaranjados, a veces verdosos y casi nunca azul.

 Hasta que el nuevo sol llegó al Astravitae. Su poder destruyó a los Clérigos convirtiéndolos en cenizas, magma, fuego, ácido, gaz, plomo, oscuridad, azufre y sangre. Se deshicieron escabulléndose entre las grietas de la tierra. Su calidad de inmortales los sumergió en un sufrimiento eterno. Ahora su pacto con el Sol está saldado, son libres, pero ahora deambulan en nueve abismos que se produjeron bajo las mismas pirámides.

Así, los nueve imperios esclavizados quedan libres de la tiranía de los Clérigos Sybiritos, pero un nuevo regidor aún mas imponente gobernará desde los cielos. 

Canto Sexto

Guerra de Soles o la Era sin Tiempo

Al llegar al Astravitae, Karhowesain y Nalstrum lucharon por el control del planeta. Dos soles en un mismo cielo no era adecuado. Los mares se alzaron, las tierras cambiaron de lugar, y con ello los imperios comenzaron a decaer. 

El tiempo ya no existía, era una amalgama de noche y día simultáneo, de luz y de oscuridad. Los escribas, para contar el paso de los días, se sujetaban a cuentas teóricas, mirando hacia los cielos era imposible decir cuantos días y cuantos años habían pasado desde la llegada del Sol Rojo. 

El aire se densifica y grandes incendios azotan a los bosques y a las ciudades. Terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas se hacen el pan de cada día. El poder del Sol Rojo quema la superficie del planeta. La comida escasea, los animales mueren, las cosechas no crecen, los Eleanos sobreviven como pueden. Criaturas de las profundidades surgen a la superficie para habitarla. 

El los cielos las constelaciones son invisibles, los antiguos dioses ya no están presentes. Nalstrum es eclipsado por una extraña luna llegada junto con Karhowesain, la llamaron Iwsbella. El astro sol decae, cada vez se aprecia menos su luz. 

Canto Séptimo

Roja Oscuridad 

La luz de Nalstrum habiendo sido eclipsada por Iwbella, la Luna Negra,   desaparece, de desvanece, el sol nos abandona. Así, el Sol Rojo, se impone expulsando a Nalstrum de los cielos de Nunc. Karhowesain traía consigo a sus hijos, otros infiernos gobernados por otros demonios, eran los Synighithn, el mismo tipo de dioses que habían llegado a Nunc hace millones de años atrás durante la Era de los Dioses Extranjeros. 

Visto que los dioses antiguos no les habían concedido el permiso para realizar sus propias creaciones sobre Nunc, ellos lo hicieron en otros lugares, planos lejanos, y los llamaron Ghyrthn.

Cuando los cielos estuvieron libres de la luz de Nasltrum, los Synighithn de los abismos fueron visibles desde la superficie del planeta, fue allí que los Ghyrthn, hijos de los Synighithn, pudieron bajar a Nunc.

Los Ghyrthn, eran parecidos a los Eleanos, pero mas grandes, mas bestiales, mas fuertes y mas expresivos, formaron sus reglas y tomaron sus tierras, extrajeron recursos del mundo y para ello tomaron muchos esclavos. Quienes los seguían obtenían poder, quienes se oponían eran esclavizados, azotados y obligados a trabajar en las profundidades tenebrosas extrayendo mineral, o en los campos de espieltro, mineral infernal traído a Nunc desde otros planos. Incluso a veces los demonios se apiadaban y en vez de someterlos al sufrimiento sin fin, entregaban sus almas como ofrenda para Karhowesain

La oscuridad del Sol Rojo no quemaba tan solo los ojos de los Eleanos, sino también sus corazones abatidos y cansados de ver tanta mortandad a través de sus días y vidas.

Los Eleanos debilitados por los cambios y desastres terrenales provocados por la invasión, no pudieron oponer gran resistencia. Así los Ghyrthn fueron ganando terreno durante al menos 160 ciclos bajo la luz roja del nuevo sol, era una era de roja oscuridad. 

©Photo. R.M.N. / R.-G. OjŽda

Destruyeron ciudades, países y naciones. Pero los pocos reinos que quedaban de pié generaron alianzas para una defensa mutua. Y fue de esta manera que lograron resistir los frecuentes ataques. En este período al fin los Eleanos de diferentes razas pudieron trabajar en conjunto por un bien común.

Esto provocó una gran conmoción en Elea quien miraba desde las estrellas lo que estaba sucediendo sin poder hacer mucho. Se libraba una batalla entre cuerpos terrenales al cual ella ya no podía acceder desde que fue muerta por los Dragones Nagereos.  

Los dioses del Putaverunt buscaron a Nalstrum quién había perdido su órbita y se apagaba vagando inconsciente por lugares lejanos. Entonces le ayudaron a recobrar sus energías y fue cuando Minhenir, antiguo Dios de los Cielos, sacrifica su existencia para proveerle la fuerza necesaria para su regreso al Astravitae y para que volviera a gobernar sobre Nunc.

Con sus energías recobradas, y con el impuso de los doses del Putaverunt, Nalstrum regresa al Astravitae con la mayor de sus fuerzas. En este instante y con este impulso, golpea a Karhowesain para expulsarlo  y así recobrar su lugar. El Sol Rojo es exiliado y junto con ello sus hijos Synighithn. Los dioses del Putaverunt lo condenan a residir en en Prohilliskineghant.

Mas no todos los Ghyrthn se fueron expulsado en aquella ocasión, muchos se vieron imposibilitados de volver y debieron refugiarse en profundos abismos.

Canto Octavo

Emgenisshikaar

El impacto de los soles marcó un hito histórico de nuestra era, así, desde aquel momento, se define el año 0, porque a partir de ahí el tiempo y los días comenzaron a restablecerse y se pudo llevar una cuenta de ellos, al menos mas clara que durante la Era de la Roja Oscuridad. Esta era se definió como RN, Retorno de Nalstrum.

El la colisión de los soles fue llamado Emgenisshikaar y provocó en los cielos de Nunc un destello tan intenso que encegueció para siempre a una gran parte de los habitantes del planeta. Muchos de ellos murieron luego de un corto período. 

Sin embargo otros tantos, que habían observado directo hacia el sol, recibieron una bendición sin igual. En aquel destello incandescente, vieron enseñanzas, vieron historia, vieron el pasado, el presente y el futuro. Vieron un punto, una línea, un triángulo, un tetraedro, un octaedro vieron las guerras, la historia del mundo y del universo y vieron a los dioses y por ello se transformaron en Ciegos ahora discípulos del sol.

Estos discípulos del sol pronto propagaron sus conocimientos y se transformaron en los mayores sabios de la religión que adoraba al retornado Nalstrum, dios del Sol, de la Luz y ahora también del Cielo. La religión Nalsruina o el Nalstruismo se propagó por muchas regiones del planeta. 

La gran explosión generada por el Emgenisshikaar también provocó que desde los dos soles se desprendieron trozos. Algunos cayeron en la superficie del planeta, azotando una región de Nunc que abrió una gran grieta llamada Gnocmanzell

Bulipsu e Isalal

La misma explosión de la colisión en los cielos provocó que de los dos soles se desprendieran parte de ellos. Algunos trozos pequeños cayeron sobre el planeta, otros mas grandes quedaron orbitando en torno a Nunc y se transformaron en lunas que se muestran por ciclos en los cielos nocturnos. 

Ambas nuevas lunas son mas pequeñas que Cyre. Bulipsu es la luna pequeña y brilla de un color amarillento en un ciclo de 81 días. La segunda luna se llama Isalal y brilla de un color rojizo en un ciclo de 243 días.

Canto Noveno y último

Guerras de la liberación 

La luz del Sol Padre se hace nuevamente presente y los demonios Ghyrthn se ven debilitados. Algunos de ellos no lograron regresar y quedaron perdidos para siempre en los abismos infernales del espacio y del tiempo. Otros obtuvieron fuerza de los trozos del Sol Rojo caído desde los cielos y continuaron luchando hasta la muerte sobre la superficie. 

Con este escenario se inician las guerras de la liberación. Los reinos eleanos, recobraron las esperanzas luego de la Emgenisshikaar. Los Ciegos que habían recibido sabiduría del Dios Sol lideraron el Nalstruismo, y bendijeron las espadas doradas que blandió luego La Estrella de la Resistencia, comandada por el gran guerrero Lorgeor en el Anthusae. 

 La luz reinante hace nuevamente visible las constelaciones de los dioses, lo que permite a Xyry, el dios de las estrellas y el tiempo nuevamente brillar y envía a sus hijos Xyries sobre Nunc, quienes con su luz, ayudaron a liberar las tierras y los mares de los remotos e inaccesibles continentes perdidos del planeta. 

Cyre, dios de la Luna, bajó montado sobre Shilobah, su Dragón de Sueños y con la Piedra Lunar como cetro para expulsar a los remanentes demonios. Así viajó guiando a los Ejércitos de Plata, Eleanos guerreros que el mismo reunió, hasta la Grieta de Gnocmanzell en el lejano Tayluymelehvi, ahí donde la Luz se une con la Oscuridad, hacia el fin del mundo, y así sellar la puerta del abismo para siempre, sentenciando a los demonios a no poder volver a nuestro mundo por su propia voluntad.

Solo cuando ninguna luna vigila la grieta, los demonios suelen salir por una o dos noches. La Piedra Lunar es la llave de esta grieta y fue dejada en el planeta, custodiada por Sulinth, el reino de los Gigantes Lunares, que se encuentra en algún lugar secreto en el Ereos

Cyre deja escritas las Tablas de la Luna, en donde recuerda la forma de adorar a los dioses mas allá de los cielos, y les recuerda que aunque éstos no puedan bajar al planeta, estarán allí de alguna o de otra manera. Cyre retorna a los cielos y se vuelve un alegría para muchos creyentes. Es el único dios que conservó la vida luego de la muerte de todos los dioses durante la Rebelión de los Dragones.

Con este acto, se restablece una paz relativa en el mundo. Los reinos Eleanos establecen tratados de paz y de comercio para una vida, en su mayor parte equilibrada. Sin embargo, regiones enteras devastadas continúan en manos de criaturas que siguieron a los Ghyrthn, y las semillas de estos demonios perduran de alguna ou otra manera bajo la tierra. La reconstrucción de un mundo justo, será por lo tanto, tarea ardua y larga, y eso ya no les corresponderá a los dioses realizarla, mas, está en manos de los propios Eleanos.

Fin de Memoria de los Tiempos